“Mini” influencers, los más pequeños tienen voz y voto

Si pensabas que ya lo habías visto todo en lo que a redes sociales se refiere ibas muy equivocado. Todavía queda mucho por ver y descubrir en el mercado. Como por ejemplo los “mini” influencers. Desde hace tiempo, los niños y los adolescentes son muy poderosos para influir en las compras, por eso  cuando las redes sociales empezaron a ser una herramienta de referencia, se convirtieron en un reclamo en este mundo.

En distintas redes sociales como Youtube, Instagram, Facebook o Twitter están emergiendo creadores de contenidos que conectan con audiencias de menos de 13 años y que, además, tienen menos de 13 años.  Se estima que este mercado crece a una velocidad del 25% anual y las empresas y marcas cada vez prestan más atención a estos pequeños referentes.

No obstante, cuando hablamos de menores el tema se torna mucho más delicado y sensible, por lo que es importante ir con cuidado y tomar medidas para que no exista ningún problema en el futuro que pueda perjudicar a la marca/empresa o al niño/niña en este caso.

La otra cara de esta tendencia es la problemática legal que puedan tener las empresas. Los “mini” influencers inician el debate de la ética y la legalidad. Las redes sociales,  la televisión y la publicidad, tendrán que ir adecuando lo que hacen y la manera en que lo hacen para respetar las leyes y derechos de los menores. Las empresas no se deben ver enjauladas por los responsables de estos niños en cuestiones éticas ya que hay muchos vacíos legales. Por ejemplo, ya se han cerrado canales de bromas a niños e incluso se han visto ya sentencias de padres que pierden la custodia de sus hijos por esta cuestión. Ninguna marca debería verse salpicada por estas cuestiones.

Y por otro lado, a su vez, las empresas también tienen que valorar como se proyecta la marca desde fuera, qué transmite y aporta al público, ya que en muchos casos los “mini” influencers no son la mejor idea para transmitir valores de educación y exposición de la imagen pública.

En resumen, es importante que las empresas y las marcas no pierdan la cabeza con este mundo de los influencers, ya que,  no siempre es oro todo lo que reluce.