El coronavirus ha llegado y ha traído consigo muchos cambios. Cambios radicales a nivel personal, social, como consumidores y en el trabajo. Hemos descubierto nuevas formas y soluciones para afrontar el día a día a todos los niveles, aunque hay que mejorarlas. La pandemia, forzosamente, dejará tras de sí nuevos y prácticamente desconocidos niveles y tendencias de consumo, demanda de productos y servicios.

Alguien dijo que los cambios no tienen por qué ser negativos, la clave está en encontrar las estrategias para adaptarnos a ellos. Cabe decir que el confinamiento y toda esta situación han llevado a conocernos más a nosotros mismos. Como personas, familia, trabajadores o empresarios, hemos descubierto aspectos, momentos, maneras y situaciones diversas que de otra forma nos hubiera sido casi imposible llegar a vivir.

Primero a nivel salud, hemos visto que lo más importante es estar bien y saber que eso nos lleva a valorar el compartir momentos con los tuyos, hablar con esas personas con las que tienes amistad, pero ves menos, y disfrutar de esos momentos de soledad que siempre tenemos, pero no aprovechamos. Y es que hemos descubierto o recuperado unos valores básicos que mantendremos muy vivos después de estas semanas duras.

Pero también hemos descubierto un sistema de trabajar efectivo, con menos ataduras horarias que ha funcionado sin estar plenamente preparados. Una videoconferencia con un sonido pésimo, una imagen defectuosa, unas presentaciones de empresa incompletas, complicación para comentar y compartir documentos… pero hemos trabajado y hemos funcionado.

Este descubrimiento colectivo no se habría conseguido sin estar en esta impensable situación, pero ha servido para que todos hayamos testeado un sistema que nos lleva a las conclusiones siguientes.

1- Hemos trabajado desde casa con un horario adaptado muchas veces a las necesidades propias o a las del equipo con los que nos hemos reunido.

2- Viviendo solo, con la familia, amigos o compañeros de trabajo, hemos acabado encontrando el equilibrio para poder tener tiempo para todo.

3- Con un equipo tecnológico la mayoría de las veces básico, hemos podido realizar reuniones, preparar documentos y ser eficientes.

4- Hemos ahorrado en gasolina, transporte público, horas de desplazamiento, parkings, peajes, comidas… y mucho tiempo.

5- En la oficina se ha gastado menos en electricidad, limpieza, material, etc.

6- A nivel medioambiental hemos disminuido radicalmente nuestra huella de carbono a un mínimo impensable hace un mes.

Todos estos puntos los hemos descubierto y realizado todas las personas de todas las clases sociales. Pero si nos centramos en la clase trabajadora, lo han descubierto los empresarios, gerentes, autónomos, asalariados, etc.
Estos puntos afectan a la vida personal, social y profesional.
Y por lo tanto, lo que vendrá ahora es poder adecuar horarios para trabajar más en casa, conseguir equipos tecnológicos para adaptarnos a esa situación, softwares específicos, menos viajes de reuniones porque las dos partes entenderán que no es necesario ya que lo habrán probado, aportaremos beneficio al entorno con menos viajes, aviones y coches….

Y como la comunicación será más digital que nunca, tendremos que reforzar más nuestra imagen y presentación empresarial y personal, por lo que será necesaria mucha más inversión en la comunicación online: en redes sociales, producciones audiovisuales, posicionamiento, nuevas tecnologías, márqueting estratégico…

Y todos nosotros, que creíamos que estábamos a un gran nivel en comunicación digital, abrimos los ojos desde el confinamiento y nos damos cuenta que esto no ha hecho más que empezar.

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